Dependiente puede ser cualquiera

Dependiente puede ser cualquiera

A lo largo de la vida, son muchas las situaciones que pueden conducir a una persona a convertirse en dependiente de terceros. Limitaciones físicas o cognitivas que generan un deterioro en la persona, enfermedades o simplemente la edad, son factores que pueden a dificultar tanto el día a día de una persona que esta necesite ayuda para el desempeño de las actividades más básicas.

En el caso de que suceda está pérdida de autonomía, se puede solicitar el reconocimiento como persona dependiente. Se considera como tal a aquellas personas que de forma permanente y debido a una enfermedad, accidente o la misma edad no puede realizar las funciones básicas. En algunos casos, ni siquiera pueden llevar a cabo la toma de decisiones por sí mismas.

A veces creemos que solo son dependientes las personas mayores, nada más lejos de la realidad. Dependiente puede ser cualquiera y en cualquier momento puedes convertirte.

La ley establece unos criterios para determinar si una persona es dependiente y puede obtener las ayudas necesarias concedidas por la administración. Estos criterios son:

  • Necesidad de atención de una o varias personas o ayudas importantes para la realización de las actividades básicas de la vida cotidiana.
  • Existencia de una limitación ya sea física, psíquica o intelectual.
  • Residir en el territorio español durante los cinco años inmediatamente anteriores a la fecha de solicitud. En caso de menores de cinco años, ese periodo se exigirá a quien tenga la guarda y custodia.
  • En caso de personas sin residencia, se regirán por lo establecido en la Ley Orgánica 4/2000 del 11 de enero.
  • Requisitos particulares de cada comunidad autónoma.

Factores que pueden desencadenar dependencia

Existen varios factores a tener en cuenta para alcanzar el grado de persona dependiente. Entre los más destacados, se encuentran los de carácter físico, los psicológicos y los contextuales.

Dentro de estos grandes grupos podemos encontrar que el más común puede deberse a la vejez. La dependencia física puede llegar simplemente con la edad y lo que ello conlleva. Los cambios en las capacidades, las enfermedades, la pérdida de los sentidos como la vista o el oído o la misma toma de medicamentos, pueden llevar a una persona a depender de otra.

Las enfermedades mentales que afectan directamente a la forma de entender la vida y su percepción por ejemplo o patologías degenerativas como el Parkinson o el Alzheimer, pueden deteriorar tanto las capacidades de una persona que necesiten la asistencia de personal cualificado.

El entorno de las personas, en este caso, las de mayor edad que sufren aislamiento o soledad no deseada pueden llegar a hacer que una persona, genere una enorme dependencia y necesiten no solo el cuidado específico, también la atención de otra persona.

Grados de dependencia

Dentro de los tipos de dependencia en los que nos podemos encontrar, también están los grados de la misma y las necesidades concretas e individuales. Según la severidad de la pérdida de autonomía, se establecen tres grados de la misma. Esta clasificación tiene como objetivo, poder brindar los cuidados necesarios en cada caso.

Hay personas que cuentan con una dependencia moderada. Necesitan ayuda tan solo una vez al día, por unas horas o de forma intermitente. Estos son los casos más leves de dependencia.

Cuando la dependencia requiere de ayuda dos o tres veces al día de forma continuada, se habla de una dependencia severa.

Para los casos en los que la persona no puede valerse por sí misma para el desempeño de ninguna función y requiere de una ayuda permanente, se habla de gran dependencia.

En cualquiera de los casos, hay que solicitar el reconocimiento de una persona como dependiente al organismo competente, como ya señalaba anteriormente. Una vez reconocido este hecho, puedes acceder a las ayudas necesarias que establezca la ley.

Cada organismo tiene sus propias prestaciones que vendrán determinadas por el grado de dependencia y la comunidad donde se soliciten. Normalmente son incompatibles entre si y suelen ser intervenciones prestadas mediante un servicio concreto o una prestación económica.

Fomentar la autonomía

Desde Cuidado en casa nos han explicado la importancia que tiene para una persona dependiente ser estimulados para que fomenten su propia autonomía. Cuando se contrata a un cuidador o cuidadora, o siempre que la persona dependiente cuenta con alguien que le ayude en su día a día, este debe ser alentado por el cuidador.

Recordar a esa persona todo lo que era capaz de hacer y promover que siga haciéndolo es fundamental para que no se vuelva cada vez más dependiente y se sienta motivado.

Los cuidadores deben siempre limitar la ayuda que les proporciona para permitir que la persona dependiente, procure sentirse capaz de vivir con la mayor normalidad posible.

Otro aspecto que se debe cuidar es la adaptación del entorno para facilitar la movilidad y el desarrollo de todas esas actividades cotidianas que no podría seguir haciendo sin ayuda. Así como adaptar la bañera o las escaleras, por ejemplo.

Nunca hay que olvidar que esas personas que hoy dependen de ti o de profesionales que cuiden de ellos, antes cuidaron de otros muchos. A veces parece que aquellos que por la edad o por cualquier otra circunstancia de la vida no son capaces de valerse por sí mismos, no tienen cabida en este mundo.

Habría que tener siempre presente, que la inmensa mayoría de nosotros, acabaremos por ser dependientes en algún momento de nuestra vida. Cuanto más tarde llegue ese momento, mejor. Pero no olvidemos que a los que ya están en ese punto podemos ofrecerles siempre los mejores cuidados, ya sean de nuestra mano o buscando los profesionales adecuados.

Una de las mejores opciones si el grado lo permite, es la ayuda a domicilio. Esta puede ser brindada por los propios servicios sociales o de forma privada. Esta es sin duda una muy buena opción ya que la persona dependiente, seguirá viviendo en su casa y recibirá la ayuda que necesita.

Del mismo modo, existen diversos centros para las personas que tienen dependencia. Estos vienen determinados por el tipo de la misma y el grado. Desde centros de día donde se les lleva a realizar actividades que ayudan a que se sientan mejor, hasta residencias en donde contarán con todos los servicios necesarios.

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