El rosa y el azul en los bebés

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Cuando mi pareja y yo descubrimos que íbamos a ser padres, la emoción y la anticipación se apoderaron de nosotros.

La idea de tener un pequeño ser llenando de risas y travesuras nuestros días nos inspiró a preparar con detalle cada rincón de su llegada, como sé que hemos hecho muchos al recibir esta noticia. La ropita, el dormitorio y los juguetes se convirtieron en protagonistas de nuestras conversaciones y decisiones, pero algo que no esperábamos era caer en la trampa de los colores predefinidos: el rosa para las niñas y el azul para los niños.

Si es niña, la visto de rosa. Si es niño, de azul

Decidir el color de la ropa de nuestro bebé fue un tema que nos tomó por sorpresa, y nos hizo preguntarnos: ¿por qué el rosa para las niñas y el azul para los niños? ¿Quién dictó estas reglas de colores en la moda infantil?

Resulta que antiguamente las cosas eran bastante diferentes. El rosa se consideraba un color más apropiado para los niños, ya que era una versión más tenue del rojo, que se asociaba con la fuerza y la virilidad. Por otro lado, el azul, relacionado con la Virgen María, simbolizaba la pureza y la delicadeza, por lo que era preferido para las niñas. Fue a mediados del siglo XX cuando estas percepciones empezaron a invertirse, y el rosa se convirtió en el color distintivo para las niñas, mientras que el azul se asoció más con los niños.

Esta transformación no ocurrió de la noche a la mañana: fue moldeada por campañas de marketing y publicidad que influyeron en la percepción social de los colores. Los catálogos de ropa infantil, juguetes y decoración del hogar comenzaron a seguir estas normas, consolidando la asociación de colores con géneros específicos. Nos dimos cuenta de que, sin querer, estábamos siguiendo una tradición que se gestó no tanto por razones prácticas, sino más bien por decisiones comerciales y de mercado.

¿Cómo se sucedió este cambio?

Esta transformación no ocurrió de repente, así como así: fue influenciada por estrategias de marketing y publicidad que moldearon la manera en que la sociedad veía los colores.

Los catálogos de ropa infantil jugaron un papel importante al promover la idea de colores específicos para niños y niñas. Estos catálogos influyeron en las decisiones de compra de los padres. Los comerciantes vieron la oportunidad de aumentar las ventas al diferenciar claramente los productos destinados a niños y niñas a través de colores específicos.

Los juguetes también fueron clave en este cambio. Los anuncios y catálogos no solo mostraban productos, sino que creaban una historia alrededor de la identidad de género vinculada a los colores. Los muñecos y muñecas fueron presentados en situaciones que reforzaban las expectativas de género asociadas con los colores rosa y azul.

La decoración del hogar también se sumó a esta tendencia. Los minoristas ofrecían opciones de diseño para resaltar la identidad de género del niño desde temprano. Las paredes rosadas y azules se volvieron comunes, junto con patrones que reforzaban las expectativas de género.

Reflexionando sobre esto, nos dimos cuenta de que estábamos siendo influenciados por decisiones comerciales más que por elecciones personales. La industria de la moda infantil había capitalizado la tendencia de asociar colores con géneros para aumentar las ventas y crear una distinción en el mercado. Esto nos llevó a reconsiderar nuestras elecciones y buscar alternativas que permitieran a nuestro hijo explorar sus preferencias sin estar limitado por estas normas.

Esto no solo afecta a la ropa, sino a los dormitorios

Al explorar más allá de la vestimenta, nos topamos con otro aspecto de esta tendencia que nos hizo reflexionar. Los dormitorios, lugares llenos de imaginación y descubrimiento para nuestros pequeños, también estaban siendo influenciados por estos estereotipos de color.

Si era niña, se esperaba que las paredes fueran de tonos rosados y decoradas con muñecos y motivos florales. Para los niños, en cambio, las paredes azules eran la norma, acompañadas de camiones y juguetes relacionados con actividades consideradas «masculinas».

Nos dimos cuenta de que esta distinción no solo afectaba la estética de los dormitorios, sino que también imponía expectativas de género desde una edad temprana. Limitar a nuestros hijos a ciertos colores y temas en función de su género no permitía que desarrollaran sus preferencias de manera libre y auténtica… y eso era algo que no podíamos permitir.

La creatividad infantil… en entredicho, por el cliché

La creatividad y la individualidad estaban siendo restringidas por normas que, en realidad, no tenían fundamento más allá de tradiciones anticuadas. La revelación de que estábamos condicionando a nuestro hijo desde su llegada al mundo con expectativas preconcebidas sobre cómo debían ser sus ropas, juguetes y dormitorios nos llevó a cuestionar la verdadera influencia de estos estereotipos en el desarrollo personal de los niños.

En muchos casos, la decoración de los dormitorios infantiles sigue patrones rígidos que no solo dictan colores, sino también temas y juguetes «apropiados» para cada género. Esta limitación desde una edad temprana puede impactar negativamente la forma en que los niños perciben y expresan su creatividad. Al imponer estos estereotipos, podríamos estar inhibiendo la capacidad de nuestros hijos para explorar, imaginar y desarrollar sus propias identidades únicas.

El proceso de descubrimiento nos motivó a desafiar estas limitaciones desde la cuna, reconociendo la importancia de fomentar la creatividad infantil sin restricciones. Optamos por un enfoque más inclusivo y libre en la elección de colores y temas para el dormitorio de nuestro hijo, reconociendo que la verdadera riqueza de la creatividad infantil florece cuando se le permite crecer sin las ataduras de estereotipos de género.

Es hora de romper clichés

De golpe, nos lo cuestionamos todo. ¿Por qué deberíamos limitar a nuestro hijo a un solo conjunto de colores y temas? Nos dimos cuenta de que era hora de romper con estos clichés y permitir que nuestro hijo explorara el mundo de los colores y las formas sin restricciones.

La realidad es que los colores no tienen género. El rosa puede ser tan enérgico como el azul, y viceversa. Al liberarnos de las restricciones impuestas por las asociaciones de colores con géneros específicos, estábamos abriendo un abanico de posibilidades creativas para el diseño del espacio de nuestro hijo. Crear un ambiente que fomente la imaginación y la autoexpresión sin restricciones se convirtió en nuestra nueva meta.

En lugar de adherirnos a la norma establecida, decidimos adoptar un enfoque más neutral y diverso en la decoración del dormitorio de nuestro hijo. Elegimos una paleta de colores que reflejara sus intereses individuales, sin preocuparnos por si encajaba con las expectativas de género. Al hacerlo, creamos un espacio que le permitía explorar y desarrollarse sin las limitaciones impuestas por estereotipos de género.

Este proceso de liberación de estereotipos no solo transformó el aspecto físico del dormitorio de nuestro hijo, sino que también influyó en la forma en que interactuamos como familia. Conversaciones sobre la diversidad, la aceptación y el respeto por las elecciones individuales se convirtieron en imprescindibles para nosotros, ayudándonos a forjar y a mantener una mentalidad abierta y respetuosa.

Además, cuando lo trajimos al mundo, su habitación dejó de ser simplemente un lugar para dormir y se convirtió en un refugio donde podía expresar su personalidad única tal y como quisiera. Este ambiente sin restricciones no solo fomentó su creatividad, sino que también fortaleció su autoestima al permitirle tomar decisiones sobre el entorno que lo rodea.

Así, romper con clichés no solo se tradujo en una transformación visual, sino en un cambio profundo que influyó en la identidad y el crecimiento emocional de nuestro hijo.

Explora nuevas tendencias

En nuestra búsqueda de alternativas, nos aventuramos a explorar nuevas tendencias en moda infantil y decoración. Descubrimos una variedad de colores vibrantes y patrones emocionantes que no se conformaban con las normas establecidas.

Optamos por atuendos que reflejaran la personalidad única de nuestro hijo, sin importar si eran considerados tradicionalmente «de niño» o «de niña». Del mismo modo, elegimos elementos decorativos para su dormitorio que estimularan su curiosidad, independientemente de si encajaban en las categorías de género predefinidas.

Esta experiencia nos enseñó que hay un mundo emocionante más allá de los clichés de colores y géneros. Explorar nuevas tendencias nos permitió romper con las expectativas sociales y crear un espacio que reflejara la autenticidad y diversidad de nuestro hijo. La moda y la decoración no deben limitarse por normas obsoletas.

De hecho, desde Newness Kids, tienda especializada desde hace décadas en la venta de todo tipo de ropa de bebés, de todos los colores y formas inimaginables, nos invitan a abrir nuestras mentes y a explorar catálogos de forma totalmente diferente y alejada a lo convencional, porque podríamos llegar a descubrir un mundo que no sabíamos que existía para nuestros hijos.

A modo de conclusión, podría decir que la llegada de un recién nacido debería ser una celebración sin restricciones, sin ataduras cromáticas que dicten su identidad desde el principio.

Romper con los estereotipos de género en cuanto a colores y decoración nos permitió crear un ambiente más inclusivo y libre para nuestro hijo. Al explorar nuevas tendencias, colores y ropas diferentes, nos liberamos de la tentación de adherirnos a clichés que ya es hora de que desaparezcan. La individualidad y la creatividad deben ser los guías en la bienvenida de un nuevo ser, permitiéndoles explorar y descubrir su propio camino en un mundo lleno de posibilidades.

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