Tocar el piano es sano

Comparte

Más comentados

Eso aseguran quienes lo tocan. Tocar el piano conlleva una serie de beneficios para la salud, sobre todo a nivel emocional, lo que repercute en la salud general. Algunos aseguran que tocar instrumentos musicales en general, ayudan a mejorar en el ámbito profesional y personal. Contar con formación musical, facilita el éxito en otras áreas de la vida.

En respuesta a la inevitable pregunta, sobre cómo es posible que así sea, diremos que aprender a tocar, en este caso el piano, permite desarrollar habilidades extrapolables a otros ámbitos de la vida. Tanto en los estudios como en el trabajo. Esto se debe a que los músicos desarrollan algunas habilidades fundamentales que se mejoran y dominan, con la práctica del piano.

Por otro lado, encontramos que la magia de la música es algo evidente y, puede tener muchos efectos sobre el cuerpo, la mente y el alma. Si a esta relajación que produce la música de forma inconsciente, se le da forma, surge la terapia musical o musicoterapia. En el caso de que la relación se produzca a través de las teclas de un piano, lo que surge es la pianoterapia. Como son numerosas las ocasiones que, en el día a día, nos alejan de la vida y su esencia, no está de más, recurrir a algo que nos aleje de la distracción, la negatividad, los vacíos o la ansiedad. Para evitar que este tipo de elementos negativos que se presentan a diario, nos dañen en mayor medida, es necesario disponer de métodos que nos permitan conectar con la esencia de la vida.

Una de las herramientas capaces de conectarnos con la vida y hacer que nos alejemos de todo lo negativo, aunque sea por unas horas, es el piano. En nuestras manos (o las del pianista), el piano se convierte en un mecanismo eficaz, valiéndose de la fuerza de la música para ayudarnos a encontrar la tranquilidad, la paz y el equilibrio.

Habilidades que fomenta el piano

El piano es un instrumento total, como nos dice nuestra compañera Kristina, profesora de piano, porque no necesita acompañamiento, lleva al mismo tiempo melodía y armonía, por lo que es capaz de comunicar todo. En consecuencia, practicar el piano, ayuda a fomentar y desarrollar una serie de habilidades fundamentales de las cuales vamos a hablar a continuación.

Cuando se toca el piano, una de las principales cualidades a destacar, es que hay que prestar atención al ritmo, al tempo, la duración de las notas, etc. Lo que requiere un alto grado de concentración que se desarrolla y mejora con la práctica. Esto sucede aunque se esté disfrutando, puesto que se trata de un ejercicio que pone a prueba la concentración a varios niveles.

Los estudios demuestran que cada vez que un músico, coge su instrumento, su cerebro se pone en acción. Tocar un instrumento es con mucho, la única actividad que estimula de forma simultanea todas las áreas que conforman el cerebro.

Otro de los aspectos fundamentales que se aprende al mismo tiempo que se toca el piano, es la perseverancia. Cualidad indispensable para alcanzar algo en esta vida, sobre todo si se nos “atasca”. Aprender nuevas canciones y melodías con el piano, requiere tiempo y esfuerzo. Hasta que se aprende a tocar con soltura y de memoria una canción, pasan semanas de práctica. Mientras se produce el milagro, el pianista, tiene una gran motivación, se aprende a tener paciencia y se aumenta la perseverancia. Estas habilidades ayudan en cualquier ámbito de la vida, siempre que sea necesario resolver una tarea complicada en el colegio, la universidad o el trabajo.

La disciplina es algo inherente al piano. Tocar este instrumento puede ser un desafío. Practicar con frecuencia y trabajar duro, mejora la perseverancia como ya hemos visto, pero también fomenta la disciplina. Basta con fijarse en las partes de la canción que hay que practicar una y otra vez. Solo hay un secreto (a voces) que permite tocar como un profesional: practicar, practicar y practicar.

Mantener un ritmo de práctica, requiere disciplina. Al principio puede resultar difícil y es posible que sea necesario recurrir a algún truco para lograr ser constante. Sin embargo, aunque sea lento, será firme y la disciplina dejara de ser un obstáculo a superar.

Las agendas suelen ser muy apretadas en según qué casos. No existe manera de alargar el día con más horas, por lo que es necesaria una buena organización para realizar todas las actividades programadas a lo largo de una jornada. Tocar el piano, ayuda en esta gestión cotidiana. Una vez se coge el ritmo de los ensayos, se aprende a gestionar el tiempo de forma eficiente, de manera que se pueda dedicar un hueco libre de media hora para tomar una clase rápida de piano o practicar, practicar y practicar.

Sin duda, uno de los puntos fuertes del piano es como mejora la inteligencia emocional. Algo que tocar el piano hacer de forma excelente, es estimular el oído. Este aspecto resulta de gran importancia a la hora de relacionarse con la gente. Las emociones no solo aparecen en los gestos de la cara o el lenguaje corporal. El tono de voz, la rapidez o lentitud en el habla, su melodía… delatan el estado emocional de las personas si se les presta atención. Aquellos que tocan un instrumento, saben escuchar mejor, por lo que no es de extrañar que los músicos perciban e interpreten mejor las emociones ajenas.

Por último, señalaremos que tocar el piano, aumenta la memoria. Como ya sabemos, estimula el cerebro. Al mismo tiempo que se aprenden y tocan las canciones, las zonas estimuladas aumentan su tamaño y, en consecuencia su actividad. Las zonas responsables de la memoria auditiva, están indiscutiblemente, mejor desarrolladas en los músicos. De ahí que mejore la capacidad de memorizar información auditiva.

Una ayuda para superar la depresión

Nos pasamos al lado de la psicología para comprobar cómo, el mero hecho de tocar el piano, tiene un impacto cognitivo elevado. Los estudios llevados a cabo, demuestran que aprender a tocar un instrumento musical, tiene un impacto positivo en la capacidad del cerebro, para procesar imágenes y sonidos. Al mismo tiempo, deja ver que puede ayudar a levantar el estado de ánimo.

En un estudio llevado a cabo durante once semanas, se observa como los principiantes que daban clase de piano una sola hora a la semana, registraron mejoras significativas en lo relativo al reconocimiento de los cambios audiovisuales en el entorno. A su vez, los participantes, declararon sentir menos depresión, estrés y ansiedad.

Por otro lado, un estudio de control aleatorio, compuesto por treinta y un adultos que, fueron asignados a un grupo de entrenamiento musical, de escucha de música o de control. Estos individuos, carecían de experiencia o formación musical previa, por lo que fueron instruidos para realizar las sesiones semanales de una hora. Mientras que los grupos de intervención tocaban música, los de control la escuchaban o hacían tareas.

Durante el estudio, los investigadores, descubrieron que, pocas semanas después de iniciar las clases, la capacidad de las personas para procesar la información, de carácter multisensorial (vista y sonido), mejoraba. La mejora de este proceso, resulta beneficiosa a la hora de realizar casi todas las actividades en las que podamos participar: desde conducir un coche hasta cruzar una carretera o encontrar a alguien entre la gente.

Estas mejoras de índole multisensorial, van más allá de la habilidad musical. Con un buen entrenamiento musical, el procesamiento audiovisual de las personas, se convirtió en más preciso en otras áreas. En particular, los que recibieron clases de piano, mostraron mayor precisión en las pruebas en las que se les pedía determinar, si los eventos sonoros y visuales, se producían de manera simultánea.

Tanto si se trataba de pantallas sencillas que mostraban destellos y pitidos, como si era el caso de pantallas complejas que mostraban a alguien hablando, eran mucho más precisos. Este ajuste en las capacidades cognitivas, no se dio igual en el grupo que escuchaba música o realizaba otras tareas como leer.

Los resultados fueron más allá de estas mejoras en la capacidad cognitiva, puesto que mostraban que los participantes, dieron menor puntuación en lo relativo a la depresión, la ansiedad y el estrés, al finalizar el entrenamiento. Lo que sugiere que el aprendizaje musical, puede ser muy beneficioso para aquellas personas que sufren problemas de salud mental.

Todos somos conscientes de que tocar y escuchar música, alegra la vida. Pero los estudios realizados, permiten observar y comprobar, los efectos directos que se producen en un breve lapso de tiempo, con el aprendizaje musical para mejorar las capacidades cognitivas.

En resumidas cuentas, aprender a tocar un instrumento musical como el piano, es una tarea de gran complejidad. Requiere que un músico lea una partitura, genere movimientos y controle la retroalimentación auditiva y táctil, para ajustarse a la siguiente acción. En términos científicos, se trata de un proceso que combina las señales visuales con las auditivas, dando lugar a un entrenamiento multisensorial. Por lo que no es de extrañar que aprender a tocar el piano, resulte tan beneficioso a nivel mental y emocional, como para el desarrollo cognitivo o de las habilidades previamente comentadas en este artículo.

Scroll al inicio